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Primeros síntomas de un gran cambio

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Escrito por admin | en Intangibles | el 30-04-2009

Probablemente, una forma práctica de aproximarse al desarrollo de estos conceptos, sea desde una perspectiva en el tiempo que ayude a establecer los orígenes del problema.

optimismo-contra-la-crisisEn este sentido, los primeros indicios de que algo importante empezaba a cambiar en el núcleo de la estructura de las empresas de la nueva era postindustrial, aparecen en EE.UU. durante el principio de los años noventa, coincidiendo, tal y como antes indicamos, con el rápido desarrollo tecnológico de la economía americana, especialmente en el sector de la informática y las telecomunicaciones.

Un caso concreto mencionado con frecuencia como ejemplo de la situación creada, es el hecho de que en el año 1993, el FASB (Financial Accounting Standards Board) de EE.UU., se enfrentase por primera vez de forma oficial, al problema de establecer un conjunto de normas, que facilitaran contabilizar de forma adecuada las opciones de compra de acciones, que las empresas emergentes, de nueva creación en el campo de la alta tecnología, (conocidas como start-ups) conceden normalmente a los directivos en el momento de su constitución.

Existe gran número de ejemplos concretos de la aplicación de este método, de atraer ejecutivos de reconocida experiencia a las nuevas empresas que comienzan con altos índices de riesgo. Por este sistema, las nuevas sociedades pueden captar directivos de primer nivel, dispuestos a sacrificar, en algunos casos, hasta el 50 por 100 de los ingresos actuales, que disfrutan en grandes organizaciones, por una participación sustancial, en forma de opciones de compra, que lleva asociada una posibilidad de fuertes plusvalías.

Algunos casos notables, fueron protagonizados por sociedades muy conocidas del sector informático (especialmente Internet), que experimentaron un crecimiento espectacular en la cifra de negocios, alcanzando fuertes revalorizaciones en su salida a bolsa, que en ciertos casos alcanzaron hasta 300 y 400 veces su valor contable. Naturalmente, el FASB, encargado de velar por la protección de los inversores, asegurando las buenas prácticas contables no estaba muy satisfecha con la situación creada.

Fue el primer síntoma, llamativo por su dimensión, de un hecho ya conocido desde tiempo atrás, la dificultad de cuantificar adecuadamente el potencial de revalorización de una sociedad, sobre todo, si es de reciente creación y del sector servicios; aspecto que tradicionalmente se reflejaba en los sistemas contables en algunos casos como «goodwill» o fondo de comercio.

El hecho cierto es que en estas empresas, los mercados reconocían un valor muy superior al reflejado en su contenido patrimonial, provocando de forma espectacular la entrada de nuevos accionistas.

Durante los siguientes años, el fenómeno de las altas plusvalías parecía acentuarse. En abril de 1996, en el curso de una serie de reuniones técnicas mantenidas en Washington, la SEC (Securities Exchange Comision), reconoció la necesidad de desarrollar nuevos sistemas que permitieran una contabilidad más realista de los factores intangibles existentes en los activos de las empresas americanas, recomendando formalmente que se iniciasen estudios en este campo.

Todo ello lleva a pensar que los actuales sistemas contables no han desarrollado todavía una metodología capaz de reflejar de forma exacta el valor real de los recursos propios percibido por los accionistas. Cuando se contempla la forma en que se comportan los mercados de capitales frente a la cotización de ciertas sociedades, parece evidente que hay un conjunto de factores intangibles en la valoración de las empresas que va más allá de las cifras que pueden ofrecer los estados contables. Existen elementos en la estructura del pasivo que no se evidencian, pero que afectan de forma esencial a su valoración, especialmente a largo plazo, es decir, su valoración estratégica.

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