Escrito por admin | en Intangibles | el 02-06-2009
El segundo elemento de importancia fundamental en este campo es el conocido con el nombre de capital estructural. Se llama así, a un conjunto de elementos de infraestructura, como programas informáticos, bases de datos, la propia estructura organizativa; incluso el conjunto de patentes y marcas propiedad de la empresa, la identidad visual, o las relaciones y satisfacción de clientes y proveedores.

Su característica fundamental es el carecer de un valor material claramente definible, y el hecho de que permanezcan siempre en el seno de la organización. El capital estructural, en la mayoría de los casos depende también de la capacidad del capital humano, pero solo en cierta medida. El capital estructural es susceptible de ser controlado por la empresa y puede comprarse o venderse si se considera conveniente.
Un excelente ejemplo de esta clase de capital, lo constituyen las bases datos informáticos de clientes que prácticamente hoy día utiliza cualquier empresa. Muy pocas sociedades valoran adecuadamente este activo fundamental para su negocio, y en muchas ocasiones no se gestiona con la necesaria eficacia. Por supuesto, su valor material es difícilmente estimable y en la actualidad es complicado de reflejar en la contabilidad de la empresa. Sin embargo, nadie discutiría hoy día la enorme importancia que este elemento posee para el desarrollo de cualquier negocio.
