Posted by admin | Posted in Intangibles | Posted on 25-05-2009
Tal y como era de esperar, el área de recursos humanos tradicionalmente relegada en la empresa a poco más que la actividad de gestión de personal, ha empezado a tomar una dimensión radicalmente diferente a medida que las empresas han empezado a reconvertirse para competir en la nueva economía de la información. El factor «personal» se convierte en un elemento fundamental en esta economía de servicios, dando lugar paulatinamente al concepto que empieza a conocerse con el nombre de capital humano.

En este sentido, se entiende hoy el capital humano como la combinación de una serie de elementos muy diversos, como la experiencia, habilidades profesionales, la cultura de empresa, la capacidad del individuo para la innovación o la disposición individual o colectiva a la toma de decisiones.
La característica más llamativa de este capital, responde al hecho de que sea una forma de activo que reside en todos y cada uno de los individuos de la organización. Permanece en la persona, y con ella, abandona la empresa cada día, cuando los empleados terminan la jornada laboral, para regresar al día siguiente, en el momento en que vuelven al trabajo.
Un buen ejemplo de estos factores lo constituye la capacidad de los empleados para adoptar decisiones. Así por ejemplo, desde el principio de los años noventa, un amplio conjunto de estudios ha venido a señalar la aparente falta resultados, en lo que a productividad se refiere, de las inversiones realizadas por las empresas en sistemas de información. Es evidente que a la hora de evaluar este tipo de inversiones, muchos estudios no consideran adecuadamente la relevancia del factor humano en la explotación de sistemas informáticos y su rendimiento final. Sin embargo, hoy día en, es muy evidente, que la aportación la productividad de un ordenador es muy baja, si se pone en manos de una persona que carece de la capacidad de tomar decisiones en el momento requerido.
El hecho de esta aparente falta de correlación entre las inversiones en sistemas de información y la productividad se ha conocido en la literatura empresarial con el nombre de «paradoja de la productividad». En la actualidad, siguen publicándose estudios que intentan determinar en qué medida las inversiones en tecnología de la información están respondiendo a las expectativas de incremento en la productividad que en ellas habían puesto las empresas, y la medida en que el factor humano, es decir, el capital humano influye en las mismas.


En este sentido, los primeros indicios de que algo importante empezaba a cambiar en el núcleo de la estructura de las empresas de la nueva era postindustrial, aparecen en EE.UU. durante el principio de los años noventa, coincidiendo, tal y como antes indicamos, con el rápido desarrollo tecnológico de la economía americana, especialmente en el sector de la informática y las telecomunicaciones.
Probablemente merece la pena hacer aquí una rápida observación con respecto a la terminología que empleamos. Como es habitual en todos los campos relativamente nuevos y en proceso de consolidación, en la actualidad nos vemos obligados a aplicar una terminología aún no bien definida, que a veces puede prestarse a equívocos. Así sucede con las expresiones gestión del conocimiento y gestión de intangibles, que comparten entornos todavía no suficientemente establecidos.